Cómo lavar una mochila (paso a paso)

Una mochila es esencial para todas aquellas personas ya sean niños, adolescentes o adultos, que buscan ir de excursión, paseo, aventurarse o simplemente para llevarla en su día a día. Esta sirve para almacenar, llevar o transportar sus insumos de un lado a otro y, además ayuda como soporte en los descansos.

Con el constante uso es normal que las mochilas se ensucien, estén llenas de residuos, adquieran manchas y obtengan un mal olor afectando así su vida útil y durabilidad.

como lavar mochila

Las mochilas necesitan ser limpiadas depende del uso que le den, no solo por estética, sino por protección. Las manchas generadas ya sean por sudor, café o bebidas y los restos de comida y polvo, pueden dañar su tejido.

Los objetos que guardamos en ella se pueden atorar en los cierres impidiendo así el funcionamiento adecuado.

Afortunadamente, hacerles una limpieza adecuada puede ayudar a que duren mucho más. Pueden ser lavadas en lavadora o a mano, dependiendo de su material de fabricación. Con una limpieza constante y algunos productos de limpieza su vida útil se alargará.

Pasos previos

Antes de comenzar a lavar la mochila, hay que vaciarla, retirar todo lo que se encuentra en su interior, papeles, polvo, basura.

Algunas tienen estructuras o soportes de metal, estas también hay que retirarlas.

Después de sacar todo, hay que dejar los cierres abiertos y darle la vuelta a la mochila. También se recomienda cortar los hilos deshilachados que pueda haber y que suelen dificultar el funcionamiento de los cierres.

Otra cosa que podemos hacer para que el proceso de lavado sea más fácil y que las manchas salgan con mayor rapidez es dejar remojando la mochila con agua y un detergente suave, durante una hora aproximadamente. Se tiene que evitar el uso del cloro.

La primera vez que se lava la mochila no hay que lavarla junto con otras prendas o artículos porque esta podría desteñir y manchar las otras cosas.

Lavado a máquina (lavadora)

– Es muy importante notar si la tela de la mochila es delicada. Si es así, se recomienda usar bolsas de lavandería.

– Hay que comprobar que entre en la lavadora y tenga espacio suficiente para moverse.

– No hay que usar un detergente muy abrasivo. Es mejor añadir un detergente neutro.

– El uso de suavizantes puede dañar la tela, por tal razón no se aconseja su uso.

– El programa a utilizar tiene que ser un ciclo suave o para ropa delicada, sin centrifugado y con un periodo aproximado de 30 minutos.

– La temperatura del agua debe ser fría. El agua caliente tiende a dañar los colores.

Hay que tener en cuenta que no todas las mochilas son aptas para ser lavadas en lavadora. Antes de escoger un método de lavado se recomienda revisar la etiqueta.

Lavado a mano

Una de las razones por la cual las personas lavan sus mochilas a mano es porque es muy grande, la tela es delicada o cualquier otra razón. Se necesita más esfuerzo, pero su resultado es igual de bueno que el de un lavado a máquina.

– El sitio de lavado depende del tamaño de la mochila. Puede ser una bañera, un fregadero o un lavabo.

– Hay que cerciorarnos de tener suficiente espacio para limpiar todos los bolsillos que tenga la mochila.

– Llenar con agua tibia o fría el sitio de lavado. Evitar el agua caliente para que no se destiña.

– Si la etiqueta menciona que no se debe sumergir toda, entonces puedes probar limpiándose con un paño húmedo.

– Agregar un detergente neutro y nada de suavizante.

– Lo ideal es restregar las manchas o los lugares sucios con un cepillo. Si la tela es algo delicada se puede usar una esponja.

– Los cierres o broches necesitan una limpieza especial y delicada. Si es posible, se evita mojarse del todo ya que algunos son sensibles al agua y puede afectar su funcionamiento. Se pueden lavar esas zonas con un cepillo de dientes sin restregar con mucha dureza.  

– Por último, con agua fría enjuaga bien la mochila asegurándose de sacarle por completo el detergente. Verifica que no queden restos de jabón.

– Exprimela lo mejor que puedas y ponla a secar. La puedes envolver en una toalla grande hasta que quede como un rollo. Esto absorbe grandes cantidades de agua. Al momento de exprimir hay que fijarse en los cierres y/o las partes delicadas de la mochila para no dañarlos.

Secado

Cuando ya hayas terminado el proceso de lavado, ya sea a máquina o a mano, es preferible ponerla a secar al natural. El uso de la secadora puede arruinarla, esto se debe a que el calor generado por esta puede dañar la tela y/o tejidos de la mochila.

Se coloca boca abajo con los bolsillos hacia afuera para que el agua corra, evitando su exposición directa al sol. El sol además de secar tu mochila puede ayudarte a eliminar olores persistentes en ella.

Cuando estés seguro de que la mochila está 100% seca ya se puede proceder a guardarla. Guardarla estando húmeda aumenta la probabilidad de que se le creen hongos.

Consejos para mantenerla cuidada y siempre limpia

Si usamos una mochila cotidianamente es difícil evitar que no se ensucie, pero podemos tratar de mantenerla limpia y alargar su vida útil.

– Se puede utilizar un trapo húmedo para limpiarla superficialmente después de usarla.

– Si por alguna razón se mojó la mochila, se llenó de sudor o cualquier otro líquido, hay que ponerla a secar completamente para evitar el desarrollo de los hongos.

– Constantemente hay que limpiar, no dejar basuras o residuos y evitar que se acumule la arena ya que esta puede erosionar la tela.

– En lo posible, hay que tratar de no arrastrarla o pasarla por sitios que puedan dañar o romper la tela.

– Si dentro de la mochila cargamos algún objeto que tenga filo, lo ideal es embalarlo o cubrirlo con una bolsa o tela para evitar la ruptura o el daño de la mochila. 

– Es común guardar objetos pesados y duros al fondo de la mochila pero al momento de colocar la mochila en el suelo estos objetos producen el roce contra el suelo o piedras ocasionando que la mochila se rompa o se desgaste la tela. Lo ideal es colocar debajo de los objetos pesados prendas suaves y blandas y así se evitan los agujeros en la tela. 

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